Su-Iglesia .com ( Pensamientos compartidos )

¡QUÉ BUENO!

Las circunstancias de la vida se presentan ante nosotros como dados
lanzados sobre una mesa de vidrio. No importa cómo los tiremos, pues
podremos ver cualquiera de los números variando nuestra perspectiva.
En la vida hay personas que sólo ven los números bajos y otras que
siempre ven los números altos.

Cuentan que un rey tenía un consejero que ante circunstancias
adversas siempre decía: "¡Qué bueno, qué bueno!". Un día de cacería,
el rey se cortó un dedo del pie y el consejero exclamó: "¡Qué bueno,
qué bueno!". El rey cansado de esta actitud, lo despidió y el
consejero le respondió: "¡Qué bueno, qué bueno!".

Tiempo después, el rey fue capturado por una tribu enemiga de su
reino para sacrificarlo ante su dios. Cuando lo preparaban para el
ritual, vieron que le faltaba un dedo del pie y decidieron que no era
digno de ser ejecutado para su divinidad al estar incompleto.
Pensó "qué bueno que haya perdido el dedo del pie, de lo contrario ya
estaría muerto".

Mandó a llamar al consejero y le preguntó por qué dijo "¡qué bueno!"
cuando fue despedido. El consejero respondió: "Si no me hubieses
despedido, habría estado contigo cuando fuiste capturado y como a ti
te habrían rechazado, a mí me hubieran sacrificado".

La vida es como un laberinto con muchos caminos por tomar. En el
diario caminar podemos chocar contra las paredes cuando las
circunstancias son difíciles; pero hay que tomar una actitud como la
del consejero del cuento. Nada ganamos angustiándonos, preocupándonos
y torturándonos con los problemas. Para ciertas dificultades de la
vida existe una razón que muchas veces escapa a nuestra perspectiva y
no entendemos en su momento.

A veces, lo que hoy parece negativo, puede terminar siendo
positivo... porque nos impulsó a buscar otro camino, porque nos hizo
sacar fuerzas que ni sabíamos que teníamos, o porque nos sirvió para
adquirir más sabiduría de vida.

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